Tema elegido: Estrategias de nutrición preentrenamiento para atletas. Entra con confianza a cada sesión con decisiones alimentarias claras, prácticas y ajustadas a tu deporte. Comparte tu rutina preentreno en los comentarios y suscríbete para recibir guías semanales.

La ventana de tiempo ideal

Entre 1 y 4 horas antes, apunta a una comida o snack planificado. Con más tiempo, usa porciones completas; con menos, elige opciones ligeras y fáciles de digerir para llegar al entrenamiento con energía, sin pesadez ni urgencias gastrointestinales.

Equilibrio de macronutrientes

Combina carbohidratos como base del combustible, una dosis moderada de proteína para soporte muscular y grasas mínimas cerca del inicio. Esta mezcla estabiliza energía, mejora la saciedad y evita picos bruscos que puedan sabotear la sesión desde el primer minuto.

Hidratación anticipada

Comienza a beber con horas de antelación, no cinco minutos antes. Agua y electrolitos estratégicos favorecen un volumen plasmático adecuado, reducen la percepción de esfuerzo y previenen calambres. Comparte tu estrategia de agua y sodio para que aprendamos en comunidad.

Carbohidratos: el combustible que mueve el entrenamiento

Cuánto y cuándo

Como referencia, 1 a 4 gramos por kilo entre 1 y 4 horas antes se adapta a la duración e intensidad. Más tiempo disponible permite porciones mayores y con fibra moderada; tiempos cortos favorecen formatos simples, de rápida digestión y bajo residuo.

Tipos que mejor rinden

Avena cocida, pan blanco o arroz para ventanas largas; fruta madura, yogur bebible o geles suaves para ventanas cortas. Ajusta según tu deporte: resistencia valora estabilidad sostenida; potencia agradece picos controlados y disponibilidad inmediata para esfuerzos explosivos.

Mitos que conviene soltar

No todos los azúcares son iguales en contexto. La clave es tolerancia personal, carga total y momento. Ensaya en entrenamientos, no el día de la competencia. ¿Qué alimento te da energía fiable sin molestias? Cuéntalo y ayuda a otros atletas.

Proteínas: preparar el músculo antes de exigirle

Aproximadamente 0,25 a 0,40 gramos por kilo antes de entrenar suele ser suficiente, según tamaño corporal y objetivo. Mantén el enfoque en digestibilidad, evitando combinaciones muy grasas o con excesiva fibra que retrasen el vaciamiento gástrico.

Proteínas: preparar el músculo antes de exigirle

Yogur griego, claras, pavo, tofu sedoso o un batido con suero o proteína vegetal permiten sumar proteína sin incomodidad. Si tu ventana es corta, prioriza líquidos o texturas suaves que tu estómago gestione con rapidez y mínima fricción.
Si entrenas en 60 minutos, usa porciones bajas en grasa y fibra. En ventanas largas, incorpora pequeñas cantidades de frutos secos o aguacate. Observa tu tolerancia y registra sensaciones para afinar la estrategia sin sacrificar comodidad.

Grasas y fibra: amigas con distancia prudente

Pan blanco con un toque de crema de cacahuete, yogur con fruta madura o arroz con huevo. Son combinaciones que mantienen energía con mínima carga digestiva. Evita frituras y verduras crudas voluminosas antes de sesiones clave o de alta intensidad.

Grasas y fibra: amigas con distancia prudente

Micronutrientes y ayudas ergogénicas responsables

Cafeína con propósito

Entre 3 y 6 mg por kilo, 30 a 60 minutos antes, puede aumentar la alerta y la potencia. Empieza bajo, evalúa tolerancia y cuida el horario para no comprometer tu sueño. Cuéntanos tu dosis ‘dulce’ y sensaciones reales.

Nitratos y beta-alanina

Jugo de remolacha aporta nitratos que pueden mejorar la economía de carrera si se planifica con horas de antelación. La beta-alanina requiere carga crónica, no solo preentreno. Ensaya con tiempo, registra resultados y evita novedades en competencia.

Electrolitos inteligentes

El sodio apoya la retención de líquidos y la conducción nerviosa. Bebidas con 300-600 mg por litro suelen servir como punto de partida. Ajusta por sudoración, clima y duración. ¿Usas cápsulas, bebidas o alimentos salados? Comparte tu elección preferida.
Empieza el día hidratado
Al levantarte, un vaso grande de agua, luego sorbos regulares. Añade una pizca de sodio si sueles sudar mucho o el ambiente es caluroso. Evita llegar al entrenamiento ‘con sed’, porque ya vas tarde y tu rendimiento lo nota.
Conoce tu tasa de sudor
Pésate antes y después de entrenar para estimar pérdidas. Esa cifra guía cuánto beber en sesiones futuras. Ajusta sabor y temperatura de la bebida para mejorar adherencia. ¿Probaste este método? Cuéntanos tus resultados y cómo los aplicaste.
Clima y altitud importan
Calor, humedad y altura exigen estrategias personalizadas con más líquidos y sodio. Planifica accesos a la bebida y evita sorbos gigantes de última hora. La constancia vence al atracón. Comparte tu ‘plan de calor’ y ayuda a otros atletas.
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